miércoles, 21 de enero de 2026

Decisiones y Multiversos

 En los momentos en que vuelvo la mirada atrás, sobre aquellos escenarios en los que solo un clic hubiera cambiado totalmente mi vida, hay uno especial. En el que sin saberlo elegí este destino vivido. 

Sin tener visión a la edad de dieciséis, esa tarde borré lo que hubiera sido de mi vida y dibujé en borrador lo que hoy soy. Fue el punto de la vida del "no retorno".

Cuando mis pensamientos de nostalgia me invocan a ese momento, en el que mejor hubiera elegido por quien, a esa edad, era el amor de mi vida. El mismo pensamiento concluye que no tendría los hijos que hoy tengo, de quienes me siento orgullosa, no hubiera disfrutado del amor como lo he hecho, no estaría hoy con el amor de mi vida que tengo a mis cuarenta y tantos; Entonces, los "hubiera" se funden solo en "hubiera elegido por él" en ese momento, pero nada de lo hoy soy o tengo hubiera sido. 

Me quedo con lo que hoy soy. Por que quizás ese: "hubiera elegido por él", no me garantiza que hoy estuviera todacía al lado de él.  

Durante mi vida resté importancia a los "hubiera" y elegí siempre por el "¿por qué no?", en consecuencia he recorrido mil caminos y a mi edad aun sigo imaginando una cantidad de oportunidades de vivir el mundo y la vida misma. 

Existen a mi lado, personas que sin limitarme, me llaman al orden, o solo me aterrizan un poco a la realidad. 

De este análisis concluyo el entendimiento de los multiversos de Marvel. Existen varios para mi y me gustaria conocer todas esas versiones de mí que vivieron quizas lo que yo quise en muchos momentos, pero como en esta version solo tengo "una vida" pues elegí la que tengo y no me arrepiento. 

Es como si la linea de la vida tuviera varios momentos en que la realidad se dispersa, se abre una posibilidad de una versión. Se crean los "hubiera" y elijo los "por qué no?"

La vida nos observa con cierta picardía. Nos deja creer que elegimos libremente, cuando en realidad nos va empujando con suavidad —o a veces con un empujón brusco— hacia aquello que necesitamos vivir para convertirnos en lo que debemos ser. Quizás por eso, por más que uno intente revisitar los cruces del camino y reconstruir el mapa, hay decisiones que, aunque hoy nos duelan o nos enternezcan, estaban destinadas a guiarnos hacia la versión más honesta de nosotros mismos o a la mejor versión.

He aprendido que la nostalgia no es enemiga; es una puerta. Que se abre no para regresarnos, sino para recordarnos que fuimos valientes, que incluso a los dieciséis —con toda la inocencia del mundo— tomamos decisiones que nos marcaron el alma. No para siempre, sino para bien.

Los "hubiera" son espejos. Reflejan posibilidades, no verdades. Son escenarios donde habrían nacido otros hijos, otros amores, otros dolores… pero no estos. Y yo, a estas alturas de la vida, prefiero mil veces la imperfección real que la perfección hipotética.

En ese multiverso imaginario donde existen otras “yo”, quizá una se quedó con él, otra se fue del país antes, otra nunca amó, otra se enamoró demasiado… Pero solo en esta versión, en esta línea del tiempo tan humana y tan mía, tengo la fortuna inmensa de ser la mujer que soy: madre orgullosa, amante agradecida, adulta que aún sueña, curiosa empedernida que sigue diciendo “¿y por qué no?” a los cuarenta y tantos.

En esa misma exploración entiendo que no todos están hechos para caminar a nuestro ritmo. Algunos vienen para impulsarnos, otros para frenarnos, otros simplemente para ser faro cuando las dudas nos tapan el horizonte. Todos llegan por una razón, incluso quienes solo permanecen en nuestra memoria como un clic que nunca dimos… o que dimos sin saber.

Hoy, después de tres décadas, sigo en contacto con ese "hubiera" de mis dieciséis y puedo mirarlo sin tristeza. Lo miro como se mira una fotografía antigua: con cariño, con un poco de risa, con la certeza absoluta de que ese instante, ese no-retorno, me trajo hasta aquí. Porque tal vez ese era su papel en esta versión de mi universo: enseñarme que la vida puede cambiar con un clic, sí… pero también que, incluso cuando uno cree elegir por impulso, la vida ya tiene lista la historia que realmente necesitamos vivir.


jueves, 8 de enero de 2026

Oidos atentos...

 Lo interesante de conocer nuevas personas, es ver como algunas, al conocerte, abren su corazón y parece como si sirviéramos de oídos atentos para que el otro haga catarsis.

Las vidas solitarias en la migración tienden a eso, a buscarse entre unos y otros, jugar a encontrar esa persona con la que haces química para quizás sacar todo la carga que llevas sobre los hombros desde hace mucho tiempo.

Personas que han migrado solas, madres solteras con hijos. Mujeres solteras, que viajan sin pareja, hombres que vinieron solos también. Que por más amigos que se hagan, planes sociales, conciertos, fiestas, cenas con amigos, aun la sensación de estar solos permanece. Porque han dejado en el país de origen a su familia. Su gente importante.

Entonces, se vuelve interesante como me cuentas sus cuitas, con tanta confianza como si nos conociéramos desde hace mucho. Como si lleváramos una amistad y conocimiento de años atrás. Entonces escuchas tantas historias, de amores perdidos, de familias lejanas, de llamadas infinitas, de los planes de migración, de las esperanzas metidas en abogados, de los orígenes de sus proyectos, de los destinos trazados y las metas que se quieren lograr.

Cada uno redacta tras una cerveza o una pizza las expectativas que tiene, la familia que dejaron, las historias de quienes eran antes de venir aquí, de lo que perdieron o ganaron al cruzar la frontera.

De sus logros, de sus pérdidas. Entonces nos volvemos oídos y a veces también abrimos el corazón.

Lo interesante es que conocemos tantas historias, tanta humanidad, tanta creatividad, tanto origen, tanto destino en medio de algunos planes que parecen a veces en común con tantas personas.

A veces guardamos algunos dolores del pasado que nos antecede al momento de conocernos. Encontramos el momento preciso, la persona indicada para compartir y desahogar nuestras frustraciones. Pero tambien encontramos, otras veces personas que nos motivan, que nos recuerdan las metas y propósitos que nos dibujamos en el principio de toda esta odisea. 

Momentos pequeños que nos vuelven a hacer grandes. 

lunes, 5 de enero de 2026

Bonito en francés...

Je ne te demande pas de te souvenir de moi chaque jour, seulement de ne pas m’oublier.

Je ne veux pas que tu m’appelles ; il me suffit que tu souries si, dans un souvenir, je traverse ton esprit.

Je n’ai pas besoin de savoir de toi ; il me suffit de savoir que Dieu te protège.

Je ne te demande pas de penser à moi tout le temps ; ne pas m’effacer de ta mémoire me suffit.

Ne m’évoque pas parmi tes amours passées : j’ai été un amour présent, précieusement gardé.

Je ne veux pas que tu me détestes ; gardons la distance comme un geste de respect.

Ne me compare à personne ; je sais que tu es bien accompagné et que ton cœur repose entre de bonnes mains.

N’essaie pas de m’effacer de ton passé, car je sais avoir laissé une empreinte en relief, de celles qu’un simple fusain peut rendre visibles.

Je ne veux pas être un souvenir obsédant dans ton esprit, car je pourrais aussi te rappeler la douleur. Et je ne veux pas de douleur pour ta vie. Tu mérites bien plus que cela.

Je ne veux plus te faire souffrir un seul jour ; que le poids des jours passés suffise.

Je ne cherche pas à te faire ressentir quoi que ce soit par ces mots, seulement un léger pincement à l’âme lorsque tu te souviendras du petit amour que nous avons vécu.

Je veux que, si tu te souviens de moi, tu souries.

Que si tu gardes quelque chose de moi dans ta mémoire, ce soit lumineux.

Que s’il reste un fragment de mon souvenir, qu’il soit beau.

Je veux que tu continues d’être la meilleure version de toi-même, auprès de la personne qui, j’en suis certaine, sait te correspondre comme tu le mérites.


***(traducción)

No pido que me recuerdes a diario, solo que no me olvides.
No quiero que me llames; me basta con que sonrías si, en algún recuerdo, paso por tu mente.
No necesito saber de ti, me alcanza con saber que Dios te protege.

No pido que pienses en mí; con que no me borres de tu memoria es suficiente.
No me evoques entre tus amores pasados: fui un amor presente, guardado con cuidado.

No quiero que me odies; guardemos la distancia como un acto de respeto.
No me compares con nadie; sé que estás bien acompañado y que tu corazón descansa en buenas manos.

No intentes borrarme de tu pasado, porque sé que dejé una huella en relieve, una que cualquier carboncillo puede hacerla visible.
No quiero ser un recuerdo obsesivo en tu mente, porque traería también el dolor. Y dolor no quiero para tu vida. Tú mereces mucho más que eso.

No quiero dolerte un día más; que baste el peso de los días que ya pasaron.
No busco provocarte nada con estas palabras, solo un leve pellizco en el alma cuando recuerdes el pequeño amor que vivimos.

Quiero que, si me recuerdas, sonrías.
Que si guardas algo de mí en tu memoria, sea luminoso.
Que si queda un fragmento de mi recuerdo, sea bonito.

Quiero que sigas siendo tu mejor versión, al lado de quien sé que sabe corresponderte como bien lo mereces.

Balance 2025: Agradecida!

Cuando finaliza el año es como un balance total de la vida, el recorrido de los últimos doce meses y la síntesis si fue en general positivo o negativo. Cuando el trabajo lo permite, nos planteamos nuevas metas, queremos despedirnos de aquello que no sumo a nuestra existencia, damos gracias a Dios por poder continuar, rompemos algunos vínculos, retomamos promesas y nuevos compromisos, se finalizan otros tantos. En fin, un sin numero de cosas enlistadas se realizan en la mente.

Pero adicionalmente cuando ese periodo que termina se une a alguna despedida, a algún desapego afectivo de alguien o de algo. Cuando la fecha coincide con una mudanza, una migración, un cambio de empleo, un cambio de casa, en fin, coincide con alguna cosa que aparte nos obliga a terminar algún vinculo. Pues como que todo suma a la sensación de “todo sale en el mismo dolor”. Y el llamado a la aventura se abre en unos 180 grados o mas. Porque entonces te despides de mas cosas o de más personas en el mismo dolor, en la misma tristeza, en la misma sensación de cambio y evolución.

Y así andamos cerrando capítulos nuevamente y proyectándonos a nuevos caminos que se abren. Senderos pedregosos, un poco oscuros, o tendrá que ver con el miedo a la incertidumbre, pero como siempre llena de mil expectativas y nuevos retos.

Termina el 2025 con objetivos cumplidos con la satisfacción de haber dado lo mejor de mi trabajo y de mi persona con un equipo de personas que me llevo en el corazón e inicio un nuevo camino.

Me atrevo a compartir que las fechas colaboran con el desapego, pero nuevamente esta sensación de salir de la zona de confort, de asumir nuevos retos, de grandes expectativas que me llena un poco de temor en mi interior. Y el miedo a la frustración en un futuro.

En lo que llevo de historia he pasado por varias experiencias de desapego. He trabajo en varias empresas, he visitado varios países, me he despedido un montón en varios aeropuertos, he terminado relaciones, o me han terminado también, igual el proceso es el mismo, en pasar por ese umbral un tanto doloroso, grisoso, amargo, pero que ya se que al otro lado de ese camino sombrío habrá una luz brillante de nuevos horizontes. Una luz que me ha llenado de esperanza, de que algo he aprendido de pasar por estos procesos y algo nuevo me espera. Me dice que fue suficiente el aprendizaje y que estoy lista para continuar.

Hoy me estoy despidiendo de un equipo de un excelente equipo de trabajo, de gente con la cual construí una parte de este camino un tanto condimentado de la migración, personas que emocionalmente me convencieron de que soy capaz, que puedo hacer las cosas cuando hubo momento en que ni yo lo creía.

Me despido de una labor en la que crecí y al mismo tiempo odié, que la trabajé, que la desarrollé y con ella evolucioné y con una labor con la que estoy agradecida de haber coincidido en este país. Un trabajo que me abrió las puertas a aprender idiomas, a conocer mucha gente de otras culturas y otros países y prepararme para estos nuevos horizontes en los que me estoy encaminando. No serán los últimos, aun hay mucho camino por recorrer. Pero es una etapa más, un peldaño más en esta búsqueda incesante de un bien-estar.

Ikigai: "razón de ser"

  Ikigai (生き甲斐) es una palabra japonesa que suele traducirse como "razón de ser" o "razón para vivir" . Pero, en reali...