sábado, 27 de mayo de 2023

Olor a Verano

Mi primer invierno, una experiencia triste llamada casi a la depresión. Finalizando el invierno, el vestido blanco y gris de la nieve ya era insoportable. Los paisajes dejaron de ser bonitos, cuando mis pies ya detestaban las botas, pero pues todo hace parte de la fotografía. No?

Empiezó un veranito con miedo a salir, unos dias cálidos que llegan indecisos entre la humedad del invierno que se no se quiere ir. El invierno no fue el mismo que he visto pasar en otras ciudades que recorrí. Pero el verano, pareciera igual que en otros lados. Una humedad que en el intento de ser evaporada por el sol, eleva el olor a verano. 

Con el olor llegan tambien los recuerdos de otras temporadas estías que vivi en otros lugares que la vida me permitió recorrer. Es el olor de un calor entrañable, aromas que me ensanchan el corazón de tantos recuerdos guardados en el olor de este calor; un olor de nostalgia, después de un invierno que ha sido invasivo.

En esa transición de la primavera al verano el sonido de las hojas que ahora decoran los árboles de arce los escucho desde mi ventana, desde la silla donde me siento a escribir, un sonido acompañado del olor a verano y con la imagen visual de una cortina en movimiento humeante por el viento me pintan un escenario en el pasado, cuando en otro lugar del mundo olía a verano, se escuchaba el viento en las hojas de los sauces y se movia una cortina bailando por el viento. Este momento al igual que aquel hace mas de diez años esta lleno de olor a verano, de un sitio donde me sentí amada.

El tibio del ambiente primaveral levanta la humedad de entre la tierra, se evapora el frío y con él emergen el olor de la desaparición del invierno y el olor humedo del calor veraniego. Salen las flores de sus capullos, de ramas desgastadas por la nieve brotan hojas verdes de los arboles que unos dias antes estaban desnudos. Las ardillas atraviesan las calles, saltan de un árbol a otro, caminan por los cables electricos y el olor, ese olor característico de un verano que se acerca, de un verano que llega, de un verano que quizas ya vivi en otras épocas, en otras ciudades, con otras personas, con quienes en algun momento de la vida me enseñaron precisamente a notar el olor del verano, justamente al lado del río. 

Ese olor veraniego es de la humedad acalorada de una tierra que se está secando. Es el olor de algún amor guardado, de unas manos que abrazaron las mías durante otros veranos, de unos pies que recorrieron alamedas al lado del río en otras ciudades y me mostraron como se iba el frío y como victoriosamente llegaba el verano.




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  Ikigai (生き甲斐) es una palabra japonesa que suele traducirse como "razón de ser" o "razón para vivir" . Pero, en reali...