Llegó el día en que me di cuenta que no soy tan importante como quizas me convencí durante los ultimos 45 años.
Tal vez, simplemente la persona que me hizo creer tal idea, ya no camina sobre este mundo y entonces me quedé sin ella, la que me hacia creer en mí y me hacia ver que yo era importante, en su vida, en la de los demás.
Hoy al lado de mis hijos, me doy cuenta o quizás sea solo una sensación. Me siento vieja, obsoleta, mi opinión no vale, no me siento escuchada.No tiene valor lo que yo pueda decir o aportar. Nadie observa a través de mis ojos los procesos que voy llevando desde mi corazón, desde mi razón, desde mis adentros.
Hoy me encontré en internet una frase bastante curiosa y tiene mucho que ver con lo que siento. Decía mamá que yo era muy capaz, que era poderosa, que yo era muy luchadora, que era capaz de todo.

He podido con todo. Le demostré a mamá y a mí misma que sus palabras habían sembrado en mi caracter y en mi personalidad eso que ella decía. Porque le hice caso, le obedecí siempre, hasta acompañarla en su último respiro. Fui fuerte, fuí capaz, no renuncié en ningún momento a mi responsabilidad con ella, ni a las mías. No fue fácil, podría hoy contarlo como el cuento de caperucita roja, pero fue mi proceso de crecimiento y la muerte de mi mami fue inclusive la mayor muestra para ella y para mí misma de la mujer fuerte que había forjado. Me quedé con la seguridad de que hoy, ella estaría muy orgullosa. Sin embargo hoy, estaría triste por mí.Preocupada por como he venido sorteando mis emociones, sin sus palabras de aliento, sin su esperanza, sin la fé que siempre la acompañó. Sin las palabras que Dios lo puede todo y que solo hay que confiar.
Ya fuiste a misa?, fueron las palabras hoy de mi hija. Y la percibí como una burla. Mamá hubiera dicho las mismas palabras pero como un regaño. Porque ella con su comentario y con su ejemplo estaría diciéndome pegate de la mano de Dios, mírame a mí, como me ha sacado adelante.
No tengo el mismo caracter de ella, ella era una mujer bastante orgullosa, segura de sí misma, autoritaria, controladora. Por ejemplo, sabía que yo estaría a su lado hasta el final de alguna de las dos, porque para eso me había formado.
Despues de su muerte, pensé que sería mi última lucha con la vida, que quizas en adelante las cosas serían más fáciles. Que me sentiría suficiente para mí, pero me estoy quedando coja.
Quizás en asumir retos, en inventarme aventuras, en buscar lo que quiero, sea fuerte, segura de mí misma, pero tengo un punto débil. Mis hijos. Con ellos siento que vengo pagando los errores que cometí con mi mamá. Mamá me ponía cuidado. Pero de ella no me quedó nada, no tengo un hermano, o un pariente que me ayude hoy a recordarla, a hacer célebres sus palabras o que me ayude a hacer honor a sus palabras. Que sintiese el mismo duelo que yo por su ausencia. Al contrario, hay parientes que le guardan cierto resentimiento y mis hijos finalmente, no vivieron con ella los últimos 4 años y mientras tanto forjaron su relación familiar con la familia de su padre.
Lo que yo pudiera decir, asi fueran tonterías, ella me escuchaba. Me felicitaba, me regañaba, se enojaba, se reía, se entristecía... pero me escuchaba. Y hoy no me siento escuchada. Solo ocupo un lugar en el espacio llamado mamá... pero no siento el respeto hacia mí, como yo respetaba a mamá.
Nadie se alegra de mis logros, nadie me dice que puedo hacerlo, nadie me empuja, ni nadie me regaña con amor, nadie me extraña, solo me miran a los ojos por un rato y vuelven a sus celulares, o a sus espacios impenetrables, vuelven a su trabajo, vuelven hacia sus parejas. Y mi segundo esposo, de quien finalmente me enamoré en la vida, pues no lo tengo conmigo, y si hablamos, él siempre está con su familia o está trabajando. Si yo estuviera allá, con él, tendría que compartirlo con su familia y a la fuerza tendría que su familia es mía, pero no la siento tan mía, porque mi familia se me murió. Era mamá. Y a nadie le he importado tanto como a mamá.
Tengo unos hijos que debo compartirlos con su padre, y con la familia de su padre. Tienen más contacto y cosas en común con él y con ellos, que mis hijos conmigo. Tengo un esposo que tengo que compartirlo con su familia también. Siento que es mi vida la que gira alrededor de los demás. Pero en la mía, nadie gira. Nadie giraba como mamá. Me pregunto: ¿mamá sentía lo mismo conmigo?. Su dolor era que tenía familia, pero no tenía buena relación con ellos.
Me hubiera gustado haber tenido otro tipo de relación con mis hijos, haber tenido un hermano o una hermana con quien contarle mis cosas sin que me juzgue, Era bonita la relación con mamá, aunque a veces me juzgaba y yo también a ella, vivimos juntas, sabiendo tal cual era la otra, hablabamos continuamente echando chisme, lamentandonos de la locura de los demás, no era una relación fácil, pero era ella mi hombro, donde yo podía llegar cualquier día a llorar. Mi hija no viene a mis brazos a llorar nunca, se cubre con una coraza dura. Mi mamá, inclusive fingia no sentir sus dolores en su final, para no verme preocupada, le encantaba hacerse la fuerte. Era yo su brazo y ella era el mío.
Siento que me hace falta mi mami, pero hoy me falta una hermana, una hija. Alguien que mas allá de parecerse a su padre, sienta una empatía femenina con su mami.Tengo una hija, pero la siento lejos de mí y no se cómo acercarme.
Hoy me siento más sola y me hace falta un abrazo de estos.