Entre tantas aplicaciones que ofrecen servicios de streaming
hay un común denominador por estas épocas, no se si lo veo desde mi punto de
vista. Pero hoy en día las tendencias del streaming se concentran en éxitos
como “Outlander” y ahora el auge de la serie “The Chosen”.
Aunque no son series para todos los gustos, son series
dirigidas a una audiencia sensiblera y emocional. Con capacidad de reflexionar
sobre las palabras que nos dejan resonando en los oídos.
Las historias logran alejarnos de tanta realidad ruda que
vive el planeta hoy en día y en donde una chispa de amor y de sentimientos se
enciende quizás en nuestros corazones o cerebros, no se en dónde, pero es una
chispa algo esperanzadora del triunfo de los buenos sentimientos, del buen amor
y la prueba de que seguimos vivos dentro de un mundo gris.
Dejando a un lado “Outlander”, la historia de un amor a través
del tiempo basada en una serie de libros de la escritora Diana Gabaldon. Me
quedo en este escrito con “The Chosen” (traducción literal: El Elegido) del
creador, director y guionista Dallas Jenkins.
La historia de Jesús. Una serie que trae a colación la vida o
biografía que ya ha sido contada y recontada por muchos de un personaje cuyo legado
fueron palabras y obras. De un hombre que partió la historia de la humanidad en
dos (A.C y D.C).
Pienso que lo interesante esta vez es la humanidad con que fue concebido el personaje de la serie. Un individuo mucho mas cercano al corazón de la audiencia, en quien me siento identificada. Deja de ser un alguien lejano lleno de deidad y realmente como dice la palabra de Dios con su sabiduría: se hizo hombre y habita entre nosotros.
Un personaje que logra habitar entre nosotros. Con nuestros temores, con
nuestros pecados, con nuestras tristezas y preocupaciones. Un hombre que no está
alejado del dolor físico, de la ansiedad, del estrés, del enojo, de la
frustración, de la alegría, de la amistad. Un hombre que bailaba, reía,
disfrutaba con sus amigos y seguidores mientras las escrituras se lo permitieron.
Esta vez tanto el personaje de Jesús, como el de los apóstoles,
se sienten más cerca del corazón de la audiencia. En mi caso, me siento una más
de sus seguidoras, sedienta de sus palabras.
Los discursos de la serie dejan mensajes reales, basados en
la Biblia, basados en el amor de Dios. Basados en la necesidad de amor que hoy
en día reina en el mundo, en medio de tanto caos.
Creo que la serie es la canalización del buen sentir entre
tanto panorama oscuro de guerras y fronteras. Una catarsis a nuestros miedos
rutinarios, al cansancio de vida, al enojo por las injusticias, a la esperanza de
un futuro mejor al menos para cada uno, desde su mundo personal.
En mi caso, estamos avanzando la serie en compañía de mis hijos y mi esposo. Nos vemos con ojos llenos de lágrimas y sensibles a las palabras que expresan los diálogos, nos vemos escribiendo las enseñanzas en sus palabras, veo los ojos llenos de reflexión y análisis para ser mejores personas al menos entre nuestros núcleos más cercanos. Al menos entre nosotros.
