martes, 13 de mayo de 2025

Sin drama (parte dos)

...viene de la anterior

Hubo una tercera discusión, en la que nos alejamos aproximadamente un mes. No la llamé. Siendo honesto tomé un respiro. No la veía tampoco en el edificio y aunque me preocupé, no pregunté por ella.

Pensé que todo había terminado y estaba volviendo a mis andanzas mundanas, cuando un día me llamaron de la recepción en mi trabajo, que alguien me buscaba.

Era Nora, con una docena de rosas de varios colores que me entregó cuando me vio. Ha sido la única vez que me regalaron flores. Me dijo “perdóname” nos vemos a las cinco si tienes tiempo. Solo asentí mirando sus ojos.

Fue una tarde, noche, madrugada y mañana largas. Existimos solo para estar juntos esa noche. Hablamos de muchas cosas, me actualizó el cuaderno de todos sus pendientes. En la tarde salimos de la ciudad, cenamos y bebimos vino. Para mi sorpresa esa noche también se quedó conmigo.

La mañana siguiente durante el desayuno me contó de su última visita al médico, le habían diagnosticado cáncer y empezaría quimioterapias en una semana. En el resto de la conversación solo se despidió, dándome indicaciones de no llamarla, que si era el caso sería ella quien me llamaría.

Tres meses después me llamó llorando, estaba triste y adolorida. Había renunciado a su trabajo para tener el tiempo para su tratamiento y su reposo. Me dijo que ya no era la misma, que estaba delgada, sin cabello, y sin ganas de vivir.

Fue una llamada corta, una conversación en la que resolvimos no volvernos a ver, ni a llamar. No nos veríamos de nuevo y me invitaba a continuar con mi vida. Aunque sentía que el pecho me ardía de dolor, no le demostré mi tristeza ni le insistí de verla de nuevo. Creo que no quería hacerlo, quizás estaba cansado de toda esa tormenta y tomé la vía fácil que ella había dibujado, tomé distancia, no era mi problema, ella tenía una familia que se hiciera cargo. Después de un largo silencio solo resolví decirle “adiós” y colgué.

Mi racionalidad masculina secó rápidamente las lágrimas acumuladas en mis ojos y continué mi vida.

Había pasado casi un año, cuando recibí una llamada de un desconocido. Era la voz de un hombre. Me dijo que su esposa guardaba este numero en su celular como “mantenimiento” y que llamaba para informarme que ella había muerto hacía dos días. Me dio la información del funeral y colgó.

Fin

 

IA (canva)

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