...viene de la anterior
Hubo una tercera discusión, en la que nos alejamos aproximadamente un mes. No la llamé. Siendo honesto tomé un respiro. No la veía tampoco en el edificio y aunque me preocupé, no pregunté por ella.
Pensé que todo había terminado y estaba volviendo a mis
andanzas mundanas, cuando un día me llamaron de la recepción en mi trabajo, que
alguien me buscaba.
Era Nora, con una docena de rosas de varios colores que me
entregó cuando me vio. Ha sido la única vez que me regalaron flores. Me dijo “perdóname”
nos vemos a las cinco si tienes tiempo. Solo asentí mirando sus ojos.
Fue una tarde, noche, madrugada y mañana largas. Existimos
solo para estar juntos esa noche. Hablamos de muchas cosas, me actualizó el
cuaderno de todos sus pendientes. En la tarde salimos de la ciudad, cenamos y
bebimos vino. Para mi sorpresa esa noche también se quedó conmigo.
La mañana siguiente durante el desayuno me contó de su
última visita al médico, le habían diagnosticado cáncer y empezaría
quimioterapias en una semana. En el resto de la conversación solo se despidió, dándome
indicaciones de no llamarla, que si era el caso sería ella quien me llamaría.
Tres meses después me llamó llorando, estaba triste y
adolorida. Había renunciado a su trabajo para tener el tiempo para su
tratamiento y su reposo. Me dijo que ya no era la misma, que estaba delgada,
sin cabello, y sin ganas de vivir.
Fue una llamada corta, una conversación en la que resolvimos
no volvernos a ver, ni a llamar. No nos veríamos de nuevo y me invitaba a
continuar con mi vida. Aunque sentía que el pecho me ardía de dolor, no le
demostré mi tristeza ni le insistí de verla de nuevo. Creo que no quería
hacerlo, quizás estaba cansado de toda esa tormenta y tomé la vía fácil que
ella había dibujado, tomé distancia, no era mi problema, ella tenía una familia
que se hiciera cargo. Después de un largo silencio solo resolví decirle “adiós”
y colgué.
Mi racionalidad masculina secó rápidamente las lágrimas acumuladas
en mis ojos y continué mi vida.
Había pasado casi un año, cuando recibí una llamada de un desconocido.
Era la voz de un hombre. Me dijo que su esposa guardaba este numero en su
celular como “mantenimiento” y que llamaba para informarme que ella había
muerto hacía dos días. Me dio la información del funeral y colgó.
Fin

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