La última vez que besé tus labios fue una dolorosa despedida,
intentando darle un sabor de expectativa.
La ultima vez que te abracé me esperaban las ruinas de la primera tormenta de nieve,
el invierno había empezado con tu ausencia y llegaba el decorado de una nieve virginal.
La ultima vez que te ví, fue despidiéndome de tí en el puerto aéreo
tu te quedabas y yo me marchaba,
ambos con el dolor en el alma de todo el amor que aún sentimos, que aún guardamos.
Hoy, casi un año después de esa vez,
el amanecer de mis días muestra unos árboles de hojas amarillas y rojas
anunciando la llegada del otoño...
y siento miedo,
que llegue el día, que despierte en la mañana
y observe en la ventana la caída nuevamente de los copos de nieve
y no estés conmigo para abrazarme a tu calor.

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