Se muda el amor por una nueva expectativa de vida. Se muda el desapego, porque de nuevo, dejamos el apego escondido entre un cajón desvencijado. Se muda la incertidumbre porque las verdades se quedaron reposando en los cojines del conformismo.
Se muda el sentimiento de abandono, de soledad, pero con ellos empacamos la valentía de continuar nuestro recorrido en otros espacios, en otros lugares que motivaron este iniciar de nuevo.
Y mientras cerramos la puerta por última vez, se percibe esta mudanza que no es solo logística: es una conversación silenciosa con todo lo que fuimos y con lo que aún nos falta ser. Es aceptar que crecemos incluso cuando duele, que dejamos pedacitos nuestros en cada rincón, y que aun así seguimos enteros.
Porque al final, mudarse también es confiar—con un nudo en la garganta, sí—en que lo que viene puede ser más amable, más luminoso, más nuestro.
Mudarse es revisar la vida con el mismo cuidado con el que envuelves un vaso frágil. Es descubrir papeles doblados, fotografías que nunca colgaste, cartas que ya no duelen y promesas que alguna vez creíste eternas. Pero antes que ir al bote de la basura, vuelves y buscas un espacio en la vida para reservarlos.
Es reencontrarte con la persona que fuiste y preguntarte, con cierto pudor, si todavía te reconoces.
Es limpiar, barrer y sacudir, no solo el espacio físico, sino la memoria emocional que cargamos sin darnos cuenta.
Mientras las cajas se apilan como capítulos cerrados, se instala también el murmullo de la esperanza. Ese susurro tímido que te recuerda que estás haciendo lo correcto, que estás eligiendo avanzar.
Porque mudarse, aunque parezca un acto caótico, es profundamente valiente: es reclamar un pequeño lugar en el mundo donde volver a respirar, donde volver a ser.
Me mudo con mis miedos y con mis expectativas. Me mudo con el aquelito, me mudo con su amor inmenso con la certeza que nuestro hogar siempre será donde estemos los dos.
Me mudo con mi cafecito y su aroma eterno en mi gusto. A beberlo desde la perspectiva de otra ventana, de otro balcón, buscando instalar mi calorcito hogareño en otro espacio que aunque hoy esta vacío mañana estará lleno de nuestras cosas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario