Fue algo como deslizar mis dedos sobre el teclado, como un baile de ballet en un escenario vacío donde los danzantes son mis dedos describiendo una historia de alguien más, cuya trama me pareció interesante, como de novela.
Encontrar la inspiración o intentar escribir de un tema, no
es fácil, aunque me gusta. A veces los resultados de mis escritos, no me
gustan. Quizás el vocabulario, o la manera desordenada de ordenar las palabras
y frases, o me suena como cuando hablo rápidamente y borbotean las palabras en
mi cabeza y salen igual por mi boca, entonces mis dedos se enredan, se atacan,
quieren escribir todo al tiempo, se olvidan de la ortografía, confunden las
ideas, dejo ideas para después y se me olvidan. Escribo frases en orden de
aparición y termino redactándolas en otro orden y al final solo conté la mitad
de lo que quería decir. En fin… termino un escrito y por lo general, no me
gusta.
Es más fácil cuando doy mi opinión sobre un tema, nadie me
contradice, nadie me calla para expresar su punto de vista entonces me puedo
concentrar en mi punto de vista respecto al tema. Suele pasar que termino
siendo condescendiente, es decir, como siendo empática con la historia, sin
juzgar o sin ponerme del lado de quien lo cuenta. Cuando conozco historias como
la del personaje del escrito anterior, ricas en trama, llenas de
contradicciones, ¿que pueden llevar a una inmensidad de juzgamientos…
tendríamos siempre que leer ambos bandos no? Y finalmente, las cosas pasan por
algo.
Con tanto argumento en la trama, encuentro alguna manera de
contar las cosas, a veces lejos de la realidad o a veces demasiado cerca, no
se… tendrán que juzgar los que saben.
Pero me gusta escribir cuando puedo expresar mi punto de
vista. No se me da la poesía ni en verso ni en prosa. Carezco de vocabulario
elegante o rebuscado. Solo escribo lo que pienso, intento compartir mis
pensamientos o emociones sin convencer a nadie, ni persuadir a nadie e hilar
palabras y sobre todo que tengan algún sentido, la menos el mío.
No me gustaría tomar el atajo de la nostalgia o de la
tristeza, seria demasiado fácil, pero demasiado deprimente o de energía
negativa. Aunque a veces como dicen los mexicanos, me agarra la depre y me
extiendo… pero creo que el escrito termina siendo triste, como si de este lado
escribiera una víctima… y pa’ energías negativas suficiente tenemos con la
realidad.
La historia de Nora y su amante, me pareció interesante de
contar, una trama intensa para contarla en un cuento corto y sobre todo, basado
en una historia real. Lo redacté, lo edité muchas veces y aun sigo corrigiendo
después de publicarlo. Le perfilo algunas expresiones, busco sinónimos para no
redundar, le resto preposiciones que sobran, mejoro o busco adjetivos más
acertados. ¡Hay tanto por hacer en la
escritura!, que necesito tiempo y hoy por hoy, de eso, muy poco.
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