miércoles, 26 de abril de 2023

El College

Recuerdo que en el colegio, el primer día de clases era emocionante, me daba ansiedad, era toda una expectativa! Permanecí once años estudiando en el mismo colegio y todos los años a pesar que nos reuniamos las mismas compañeras, era un mar de nervios el reencuentro.

Al llegar a Canadá no fue distinto, mi ansiedad fue mas acentuada, en aprecio de lo anterior, estaba a punto de una muerte a cuenta de mis nervios. Desde antes de subir al avión pensaba que mi inglés era bueno pero que aún le estaba debiendo algo a mis habilidades. Había calculado además que entraría en un salón de clase donde la mayoría eran al menos quince años menores que yo. Además que venía realmente a aprender, porque por más que llamara mi atención el programa elegido, "Marketing Digital", no contaba con previo conocimiento ni información sobre los temas. Por lo tanto la expectativa era alta, incluiría en mi currículo una nueva formación.

Llegué a Canadá una semana antes de entrar al college, tuve tiempo para romper la rutina de mis hijos y que me enseñaran a tomar el metro, a conocer lugares, a que me familiarizara con el contexto citadino, porque pronto me echarían del nido, cual polluelo.

En efecto, el primer día de clase me encontré con un grupo de personas cuya edad promedio, predominaba entre los 25 y 35 años de edad. Unos más chicos, otros mas grandes, y realmente una minoría de personas cerca de mi edad. Dentro de todos los grupos de personas vi quizás a alguien, o dos personas de mas de 50 años, pero fue algo asi como la minoría de las minorías. Una nada.

Pero mas allá de eso, fue interesante verme inmersa en un salón pluricultural, el 30% del grupo eran brasileros, un 20% mexicanos, un 20% peruanos y chilenos, un 15% colombianos, un 15% restante repartido entre migrantes de Ucrania, Tahilandia, India y Ecuador. Casi un 60% de hispano hablantes, y un 90% latinoamericanos.

Pero, mas allá de las nacionalidades, pude encontrarme con los caracteres de cada uno. Iniciando mi observación desde el mismo hecho de que son jóvenes adultos. Con procesos internos, la migración a un país que parece a veces un lugar de paso, dejar su familia en sus paises de origen, tener expectativas de quedarse en el país, pensar en que quizas iba a ser una navidad sin sus padres y demás familia, algunos vinieron acompañados con sus parejas entonces era un tema de comenzar una vida marital, aunque entiendo que para algunos puede ser un tema de convivir con un roommate.

Dentro del grupo había un brasilero, de unos 30 años de edad, muy inteligente, carismático, con una sonrisa en todo momento, con un inglés fluído, simbolo del  buen juicio y del compromiso académico. Resultó ser escritor, estaba escribiendo su segundo libro y esta vez no era la primera vez que estudiara fuera de su país y no era la primera vez que estudiaba en Canadá. Le pedí que me ayudara a mejorar el inglés, con la expectativa de hablar un poco, de compartir experiencias, de desarrollar la fluidez, de hacer algo de conversación, pero él lo tomó por el lado abrir su campo profesional hacia la enseñanza del idioma inglés y me cobró 18$ cad la hora. Luego de pagar 6 horas, desistí, no por el reto, sino porque mis condiciones no permitían asumir más pagos por clases de inglés.

Recibir clases en inglés fue un total reto para mí, siendo adulta ya en el cuarto piso, era un desafío a mi naturaleza, cuando ya pensaba en que mi época de capacitación había terminado.

Las expectativas son altas, hacer un proceso migratorio, que tenga éxito y además estudiar como el camino para hacer migración y encima que se obtengan buenos resultados, porque dentro del proceso se incluye hacer prácticas laborales y continuar trabajando ojalá en la formación recibida.

Cuando se diseña un plan o un proyecto, se huye a veces de hablar de los peores escenarios, con el ánimo que de nunca sucedan. Pero hace parte del ejercicio prepararnos para las frustaciones que a veces conllevan las nuevas situaciones.

Me choqué con un grupo de jóvenes estudiando en el mismo programa de formación con niveles totalmente distintos de idioma inglés y yo a medio hablar. Con el tiempo terminas conociendo algunas personas, interactuando con algunos, sabiendo de los procesos de los demás... pero se siente una competencia enorme. Y aunque la idea no es sentirme menos porque los supero en edad en mas de 10 años por encima, a veces fue inevitable sentirme en desventaja y preguntarme varias veces: ¿que rayos hago aqui?.



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